Una web puede tener un diseño espectacular y, aun así, estar llena de pequeños problemas que nadie detecta a simple vista.

Un formulario que no envía los mensajes. Una imagen enorme que ralentiza la carga. Un botón que en móvil queda escondido. Una página que devuelve un error. Un texto gris clarito que cuesta leer.

Por eso, antes de publicar una web, conviene hacer algo más que revisar si “se ve bonita”. Este checklist de diseño web sirve para repasar algunos de esos detalles que pueden afectar al funcionamiento, la accesibilidad, el SEO y la experiencia de quien visita la página.

1. La web debe cargar con HTTPS

El primer punto parece básico, pero merece una comprobación: la web debe utilizar HTTPS y cargar correctamente todas sus versiones.

No debería haber recursos que provoquen avisos de contenido inseguro ni enlaces que sigan apuntando accidentalmente a una versión HTTP.

Además de proteger la conexión, HTTPS forma parte de las condiciones técnicas que esperamos encontrar en una web actual.

2. Aviso legal, privacidad y cookies

Las páginas legales no son precisamente la parte más divertida de diseñar una web. Pero tampoco deberían aparecer como un añadido de última hora.

Dependiendo del tipo de negocio, los formularios, las herramientas utilizadas y las cookies instaladas, habrá que revisar qué información debe proporcionarse al usuario y cómo se obtiene el consentimiento.

La AEPD explica las obligaciones relacionadas con privacidad y protección de datos, y también dispone de una guía específica sobre el uso de cookies. :contentReference[oaicite:0]{index=0}

Especialmente importante: si una web utiliza cookies que requieren consentimiento, las opciones para aceptar y rechazar deben presentarse de forma adecuada y con información clara. :contentReference[oaicite:1]{index=1}

3. Títulos y descripciones SEO

Una página también necesita estar bien presentada para los buscadores.

Revisa el title y la meta descripción de cada página importante. No hace falta repetir palabras clave como si estuviéramos intentando convencer a un robot de que somos humanos.

Lo interesante es que cada página explique claramente qué contiene y para quién puede resultar útil.

También conviene revisar los encabezados y comprobar que la estructura del contenido tenga sentido.

4. Sitemap, robots.txt y datos estructurados

Hay tres elementos que suelen pasar desapercibidos porque tampoco forman parte del diseño visual: sitemap.xml, robots.txt y los datos estructurados.

El sitemap ayuda a los buscadores a descubrir las URLs que queremos que conozcan. El archivo robots.txt puede indicar qué partes deben o no deben rastrear.

Los datos estructurados, por su parte, permiten proporcionar información sobre el contenido de una página siguiendo formatos que los buscadores pueden interpretar.

Google recomienda validar los datos estructurados y comprobar cómo ve las páginas mediante sus herramientas de Search Console. También recomienda enviar un sitemap para mantener informado al buscador sobre los cambios del sitio. Puedes consultar la documentación oficial de Google sobre datos estructurados. :contentReference[oaicite:2]{index=2}

5. Las imágenes también forman parte del diseño web

Subir una fotografía directamente desde el móvil y dejar que WordPress se encargue de todo no siempre es la mejor opción.

Una imagen demasiado pesada puede afectar a la velocidad de carga. Conviene utilizar formatos adecuados, dimensiones razonables y compresión sin perder una cantidad innecesaria de calidad.

También hay que prestar atención al atributo alt.

No está pensado para meter palabras clave sin sentido. Su función es proporcionar una alternativa textual cuando la imagen transmite información relevante. Para una imagen puramente decorativa, puede ser apropiado utilizar un texto alternativo vacío.

La W3C explica que los textos alternativos deben describir la información o función que representa una imagen y que esto también beneficia a usuarios de lectores de pantalla. :contentReference[oaicite:3]{index=3}

6. ¿Se puede utilizar bien desde el móvil?

Aquí es donde muchas webs empiezan a enseñar sus vergüenzas.

Que una web “sea responsive” no significa únicamente que las columnas se coloquen una debajo de otra.

Hay que probarla.

¿Se leen bien los textos? ¿Los botones tienen un tamaño razonable? ¿El menú funciona? ¿Hay elementos que se salen de la pantalla? ¿El formulario es cómodo de rellenar? ¿Las imágenes mantienen unas dimensiones correctas?

Una web puede verse perfecta en el ordenador del diseñador y resultar bastante incómoda en el móvil de un cliente.

7. Contraste y legibilidad

El color también tiene una parte funcional.

Un gris muy claro sobre blanco puede quedar elegante en una maqueta, pero si cuesta leerlo, el problema deja de ser estético.

Las recomendaciones de accesibilidad WCAG establecen, entre otras cosas, un contraste mínimo de 4,5:1 para texto normal en determinados contextos. :contentReference[oaicite:4]{index=4}

También conviene revisar estados como botones, enlaces, campos de formulario y elementos que reciben el foco del teclado.

8. Una página 404 que sirva para algo

Los errores 404 van a existir. Tarde o temprano habrá un enlace antiguo, una URL modificada o alguien que escriba una dirección incorrecta.

La cuestión es qué hacemos cuando ocurre.

Una página 404 personalizada puede explicar brevemente qué ha pasado y ofrecer caminos para continuar navegando. Un enlace hacia el inicio, el buscador o las secciones principales puede evitar que el visitante simplemente cierre la pestaña.

9. Enlaces rotos y páginas que ya no existen

Antes de publicar conviene recorrer la web y comprobar los enlaces.

Especialmente si estamos trabajando sobre una página antigua o haciendo una migración.

Un enlace roto no solo resulta molesto. También puede llevar al usuario a un callejón sin salida y transmitir sensación de abandono.

10. Formularios: prueba antes de publicar

Este es uno de esos puntos que parece obvio hasta que llega el primer cliente diciendo:

“Me han escrito desde el formulario, pero no me ha llegado nada.”

Prueba todos los formularios.

Comprueba los campos obligatorios, los mensajes de error, el envío, la recepción del correo y la experiencia después de enviarlo.

También es importante que los campos tengan etiquetas e instrucciones suficientemente claras. Las recomendaciones de accesibilidad de W3C ponen especial atención en las etiquetas y en la relación entre estas y los controles del formulario. :contentReference[oaicite:5]{index=5}

11. Protección contra spam

Si una web tiene formularios abiertos, tarde o temprano aparecerá spam.

Por eso conviene incorporar una protección adecuada y, sobre todo, comprobar que esa protección no convierta el formulario en una prueba de paciencia para el usuario.

La seguridad y la comodidad tienen que convivir.

12. ¿Dónde está el contacto?

Hay negocios para los que WhatsApp es una vía de contacto importante. En esos casos, esconderlo al final de una página de contacto probablemente no tenga mucho sentido.

El botón debe ser fácil de localizar y debe funcionar correctamente desde el móvil.

Pero tampoco hace falta llenar la pantalla de botones flotantes, banners y ventanas emergentes. Si todo pide atención, nada consigue realmente la atención.

13. Analítica: publicar y olvidarse no es medir

Una web no termina cuando pulsamos el botón de publicar.

Si el proyecto necesita medición, hay que comprobar que la herramienta de analítica esté correctamente instalada y que los eventos o conversiones importantes se registren como corresponde.

Porque una cosa es decir que una web recibe visitas y otra muy distinta saber qué hacen esas personas cuando llegan.

14. La velocidad también cuenta

Una animación puede quedar preciosa. Un vídeo de fondo puede impresionar. Una galería llena de imágenes puede enseñar muy bien el trabajo de un negocio.

Pero todo tiene un coste.

Antes de publicar, conviene revisar qué recursos están cargando, qué imágenes pesan demasiado, si existen scripts innecesarios y cuánto tarda realmente la página en mostrarse.

La velocidad no debería solucionarse siempre sacrificando diseño. Muchas veces empieza por tomar mejores decisiones antes de subir el contenido.

15. Haz una última revisión como usuario

Esta es probablemente la prueba más sencilla.

Deja de mirar la web como diseñador.

Ábrela desde el móvil. Busca un servicio. Intenta contactar. Pulsa los botones. Vuelve atrás. Busca una dirección. Lee un artículo. Comete un error a propósito.

Y fíjate en lo que ocurre.

Porque diseñar una web no consiste únicamente en decidir dónde colocar un botón o qué tipografía utilizar. También consiste en pensar qué experiencia encuentra una persona cuando llega allí sin saber nada del proyecto.

En Lumazaki, esa parte menos visible del diseño web también forma parte del trabajo. Al final, un buen diseño no termina en la pantalla. También está en todo lo que funciona cuando nadie está mirando.

¿Tu web pasaría hoy este checklist?