Hay discusiones sobre diseño que empiezan con un simple “se parecen” y terminan en un tribunal.

Eso es precisamente lo que está ocurriendo entre New Balance y Decathlon. La compañía estadounidense ha presentado una demanda contra las filiales estadounidenses de Decathlon por el diseño utilizado en determinadas zapatillas de running de su marca Kiprun.

La disputa gira alrededor de una forma que, según Decathlon, representa una K. New Balance sostiene que, cuando aparece invertida en determinadas posiciones, se parece demasiado a su conocida N y puede generar confusión entre los consumidores. La demanda fue presentada el 15 de septiembre de 2026 ante un tribunal federal de Massachusetts.

El problema está en una sola letra

Visualmente, el conflicto resulta bastante curioso.

Kiprun utiliza un símbolo relacionado con la letra K. El problema aparece cuando ese elemento se muestra invertido o reflejado en determinadas aplicaciones de las zapatillas. Según la denuncia presentada por New Balance, esa versión puede parecer una N muy similar a la que la compañía utiliza en su calzado.

Decathlon, según recoge la propia demanda, mantiene que el símbolo es una K y no una N, incluso aunque se utilice una versión invertida del diseño.

Y aquí aparece una pregunta bastante más interesante que decidir quién tiene razón:

¿Qué letra ves tú cuando miras el símbolo?

Porque una cosa es lo que el diseñador pretendía representar y otra, bastante diferente, lo que interpreta la persona que está al otro lado.

Cuando un logotipo deja de ser solamente un dibujo

Para un diseñador gráfico, este tipo de casos resulta especialmente interesante porque demuestra hasta qué punto una forma aparentemente sencilla puede tener valor para una marca.

La famosa N de New Balance lleva décadas asociada a sus zapatillas. La propia compañía sostiene en su demanda que utiliza esa marca en su calzado desde la década de 1970 y que ha invertido cientos de millones de dólares en promocionarla.

Eso cambia bastante la conversación.

Una letra puede ser una letra.

Pero también puede convertirse en un identificador de marca.

Piensa en cuántos logotipos reconoces sin necesidad de leer el nombre de la empresa. A veces basta con una silueta, una combinación de formas o incluso una pequeña pieza gráfica colocada en el sitio adecuado.

Por eso, cuando una marca consigue que reconozcas quién está detrás de un producto sin leer su nombre, ese símbolo tiene un valor enorme.

El diseño de una marca también consiste en evitar confusiones

Cuando se diseña un logotipo, es fácil quedarse mirando la pantalla y pensar únicamente en si la forma funciona visualmente.

¿Es bonita?

¿Es equilibrada?

¿Tiene personalidad?

¿Se lee bien?

Todo eso importa.

Pero hay otra pregunta que merece bastante atención:

¿Qué puede pensar alguien que nunca ha visto este proyecto antes?

Ese pequeño cambio de perspectiva puede descubrir problemas que no aparecen cuando llevas horas mirando el mismo diseño.

Un símbolo puede funcionar perfectamente en Illustrator y resultar ambiguo cuando aparece bordado en una camiseta, impreso en pequeño, colocado sobre una fotografía o visto rápidamente desde el otro lado de una tienda.

Y tampoco hace falta estar diseñando para una multinacional para encontrarse con este problema.

Una cafetería, una tienda de barrio, una marca personal o un pequeño negocio también necesita que su identidad sea reconocible y no se confunda fácilmente con otra.

¿Y qué reclama New Balance?

La demanda presentada en Estados Unidos solicita medidas para impedir que Decathlon continúe utilizando el diseño que New Balance considera infractor, además de otras medidas relacionadas con los productos que llevan ese símbolo y una compensación económica que deberá determinarse durante el procedimiento.

Por ahora, conviene tener algo claro: se trata de una demanda y de las acusaciones planteadas por New Balance, no de una sentencia que haya determinado que Decathlon ha infringido la marca.

La diferencia es importante.

Una demanda expone la posición de una de las partes. Será el proceso judicial el que determine cómo se resuelve la disputa.

Una polémica que también habla de branding

Más allá del resultado del caso, hay una lección interesante para quienes trabajamos con marcas.

La identidad visual no termina cuando entregas un archivo SVG.

Ese logotipo va a convivir con cientos de estímulos visuales. Competirá por atención con otras marcas, aparecerá en diferentes tamaños y tendrá que ser reconocible incluso cuando el contexto sea mínimo.

Y cuanto más sencilla sea una marca, más importante puede resultar cada detalle.

Una línea, un ángulo, una curva o la orientación de una forma pueden cambiar completamente la lectura de un símbolo.

Por eso, cuando desde Lumazaki trabajamos en una identidad, no me interesa únicamente que el resultado tenga buena pinta en una presentación bonita. También quiero saber qué ocurre cuando desaparece la presentación y el logotipo empieza a vivir su propia vida.

¿K o N?

Esta es probablemente la parte más divertida de todo el asunto.

Porque puedes leer las noticias, conocer los argumentos de ambas partes y entender perfectamente que estamos ante una disputa de marcas.

Pero después miras el símbolo.

Y tienes que decidir qué ves.

¿Una K de Kiprun o una N que recuerda demasiado a New Balance?

La respuesta visual de cada persona no determina por sí sola una infracción legal. Pero sí plantea una cuestión muy interesante para cualquier diseñador: si necesitas explicar durante cinco minutos qué representa tu logotipo, quizá merezca la pena volver a mirarlo con ojos de alguien que lo ve por primera vez.

Si quieres comprobar cómo presenta actualmente Decathlon su gama Kiprun, puedes consultar su colección oficial de Kiprun.