Si todavía tienes una GeForce GTX 1060, GTX 1070, GTX 1080 o incluso una GTX 900, probablemente lleves años pensando lo mismo:
“Mientras funcione, no la cambio”.
Y la verdad es que no ha sido una mala estrategia.
Muchas de estas tarjetas gráficas siguen funcionando perfectamente. Todavía pueden mover juegos, programas de edición y tareas del día a día sin demasiados problemas.
Pero NVIDIA ha marcado un nuevo punto de inflexión.
Las arquitecturas Maxwell, Pascal y Volta han dejado atrás el soporte Game Ready. Eso significa que ya no recibirán las nuevas optimizaciones de rendimiento, funciones y correcciones de errores que NVIDIA desarrolla para sus generaciones más recientes.
Y aquí viene la pregunta importante:
¿Qué significa eso para tu ordenador?
¿Qué tarjetas gráficas están afectadas?
Las arquitecturas afectadas corresponden a varias generaciones de tarjetas que todavía siguen instaladas en muchos equipos.
Entre ellas encontramos:
- Maxwell: modelos como las GTX 750, GTX 750 Ti y GTX 900.
- Pascal: la familia GTX 10, como las populares GTX 1050 Ti, GTX 1060, GTX 1070 y GTX 1080.
- Volta: una generación mucho menos habitual en equipos domésticos.
Ojo con un detalle: no todas las GTX 700 pertenecen a Maxwell. Muchas utilizan la arquitectura Kepler, que tiene un calendario de soporte diferente.
Por tanto, si tienes una GTX antigua, lo primero es comprobar qué arquitectura utiliza tu tarjeta.
¿Qué significa quedarse sin soporte Game Ready?
Significa que la situación cambia a partir de ahora.
La tarjeta seguirá funcionando con los drivers disponibles y podrás continuar utilizando Windows, Linux, tus programas y muchos de tus juegos actuales.
Pero NVIDIA ya no desarrollará nuevas optimizaciones Game Ready para estas arquitecturas.
Eso puede acabar notándose con el tiempo.
Los nuevos juegos pueden presentar problemas de compatibilidad, algunas funciones gráficas pueden quedar fuera de las optimizaciones más recientes y el rendimiento de estas tarjetas puede quedarse atrás frente a las generaciones actuales.
También hay que distinguir entre soporte Game Ready y actualizaciones de seguridad.
NVIDIA mantiene actualizaciones de seguridad críticas para Maxwell, Pascal y Volta hasta octubre de 2028.
Por tanto, no es correcto decir que estas tarjetas se quedan inmediatamente sin ningún tipo de soporte.
Tu GTX no se va a apagar mañana
Y esta es probablemente la parte más importante.
Que NVIDIA deje de ofrecer soporte Game Ready no significa que tu tarjeta vaya a dejar de funcionar de repente.
Tu GTX no se va a apagar mañana.
Si hoy puedes jugar a tus juegos, trabajar con Photoshop o utilizar tu ordenador con normalidad, podrás seguir haciéndolo.
Lo que cambia es su margen de futuro.
Una tarjeta gráfica no se vuelve inútil automáticamente porque el fabricante deje de desarrollar nuevas optimizaciones para ella.
De hecho, muchas GTX antiguas siguen siendo perfectamente válidas para determinados usos.
¿Y todavía hay muchísimas GTX por ahí?
Lo curioso es que estas tarjetas no son precisamente piezas olvidadas.
Modelos como la GTX 1060 y la GTX 1050 Ti todavía mantienen una presencia importante entre los equipos de los usuarios.
Y eso demuestra algo bastante interesante:
Una tarjeta gráfica no tiene por qué quedar obsoleta simplemente porque exista una generación nueva.
La longevidad de Pascal es uno de los mejores ejemplos.
Una GTX 1060 lanzada en 2016 puede seguir siendo perfectamente válida para jugar a 1080p, trabajar con programas de diseño o utilizar un ordenador de uso general.
El problema no es que mañana deje de funcionar.
El problema es que su margen de futuro empieza a ser cada vez menor.
¿Debería cambiar mi GTX ya?
No necesariamente.
Si tu tarjeta gráfica hace exactamente lo que necesitas, no hay ninguna obligación de cambiarla solo porque NVIDIA haya dejado atrás su arquitectura.
Si juegas a los títulos que te gustan, trabajas con Photoshop o Illustrator y no necesitas las últimas tecnologías gráficas, puedes seguir utilizando tu GTX durante bastante tiempo.
Pero hay una diferencia entre:
“Puedo seguir utilizándola”.
Y:
“Es una buena inversión para los próximos años”.
Y ahí la respuesta empieza a cambiar.
Si estás pensando en comprar una tarjeta gráfica nueva, probablemente tenga más sentido apostar por una generación con soporte activo y tecnologías actuales.
¿Qué opciones tengo si quiero actualizar?
Si finalmente decides actualizar, no tienes por qué limitarte a NVIDIA.
Puedes valorar diferentes alternativas dependiendo de tu presupuesto y de lo que hagas con el ordenador.
NVIDIA sigue siendo una opción interesante si buscas tecnologías como DLSS, trazado de rayos o determinadas funciones orientadas a creación de contenido y aplicaciones profesionales.
AMD ofrece alternativas competitivas, especialmente si buscas una buena relación entre rendimiento y precio.
Intel también ha entrado en el mercado de las GPU dedicadas y ofrece una alternativa interesante para determinados presupuestos y perfiles de usuario.
Antes de comprar, eso sí, conviene mirar algo más que los FPS.
El consumo energético, la fuente de alimentación, la temperatura, el tamaño de la tarjeta, la memoria gráfica y el tipo de programas que utilizas pueden ser igual de importantes.
¿Y si no quiero comprar una gráfica nueva?
Aquí aparece otra alternativa cada vez más interesante: la nube.
Los servicios de computación en la nube permiten utilizar máquinas con GPU potente sin tener que comprar físicamente una tarjeta gráfica de última generación.
Puede ser una opción interesante para determinados trabajos de edición, renderizado, inteligencia artificial o para quienes necesitan potencia gráfica de forma puntual.
No sustituye a una GPU local en todos los casos.
Pero puede evitar una inversión importante cuando las necesidades de potencia son ocasionales.
Entonces, ¿mi GTX está acabada?
No.
Y probablemente este sea el mensaje más importante de todo el artículo.
Que NVIDIA deje de dar soporte Game Ready a las GTX no significa que estas tarjetas dejen de funcionar.
Una GTX 1060, GTX 1070 o GTX 1080 puede seguir siendo perfectamente útil hoy.
Lo que cambia es su perspectiva de futuro.
Durante años, estas tarjetas han demostrado que una buena GPU puede tener una vida útil sorprendentemente larga.
Pero todas las arquitecturas terminan llegando a un punto en el que mantenerlas deja de ser prioritario para el fabricante.
Así que, si tienes una GTX antigua, no necesitas salir corriendo a comprar una tarjeta nueva.
Pero quizá sí sea un buen momento para empezar a preguntarte:
¿Cuánto tiempo más quiero que este hardware forme parte de mi equipo?
Porque tu GTX todavía puede tener mucho que ofrecer.
Simplemente, su siguiente etapa ya no será de evolución.
Será de supervivencia.