Coca-Cola tiene uno de los iconos más reconocibles de la historia de la publicidad: el oso polar.

Pues bien, Pepsi acaba de sentarlo en el diván del psicólogo.

Y no, no es una broma.

En su anuncio para la Super Bowl LX, titulado “The Choice” y dirigido por el oscarizado Taika Waititi, Pepsi convierte uno de los símbolos más asociados a Coca-Cola en protagonista de una historia bastante incómoda: el oso prueba Pepsi Zero Sugar y descubre que, cuando no sabe qué está bebiendo, prefiere Pepsi.

A partir de ahí comienza una pequeña crisis de identidad.

Porque una cosa es probar la competencia.

Y otra muy distinta es descubrir que te gusta.

La psicología detrás del ataque: vuelve el Pepsi Challenge

Para entender el anuncio hay que viajar varias décadas atrás.

El Pepsi Challenge nació en los años 70 como una campaña basada en pruebas de sabor a ciegas. La premisa era sencilla: quitar las marcas de la ecuación y comprobar qué cola preferían los consumidores cuando solo podían juzgar por el sabor.

Ese concepto vuelve ahora al centro de la estrategia de Pepsi.

En “The Choice”, el oso polar se enfrenta precisamente a esa situación: dos vasos, ninguna etiqueta visible y una decisión basada únicamente en el sabor.

El resultado es incómodo para cualquiera que conozca el universo de Coca-Cola.

El oso de Coca-Cola elige Pepsi.

Pepsi recupera así una idea que forma parte de su propia historia y la convierte en una historia de identidad.

La marca no necesita decir simplemente “nuestro producto sabe mejor”.

Hace algo mucho más entretenido.

Hace que sea el propio icono de su rival quien lo descubra.

De New Coke a “The Choice”

La historia de Pepsi y Coca-Cola está llena de episodios relacionados con el sabor, la percepción y la identidad de marca.

Uno de los más famosos ocurrió en 1985, cuando Coca-Cola sustituyó temporalmente su fórmula original por New Coke.

La reacción negativa de una parte de los consumidores fue tan intensa que la compañía recuperó la fórmula original pocos meses después bajo el nombre de Coca-Cola Classic.

El episodio terminó convirtiéndose en uno de los casos más estudiados de estrategia de marca porque demostró algo que a veces olvidamos:

los consumidores no se relacionan únicamente con el producto. También lo hacen con todo lo que representa.

Y precisamente ahí es donde “The Choice” encuentra su terreno.

El anuncio no intenta demostrar solamente que Pepsi tiene un determinado sabor.

Juega con algo mucho más interesante: ¿qué ocurre cuando un icono asociado durante décadas a una marca descubre que prefiere a su rival?

Un oso polar, una crisis existencial y Taika Waititi

La idea podría haberse quedado en un simple anuncio comparativo.

Pero Pepsi decidió convertirla en una pequeña historia.

Después de descubrir que prefiere Pepsi Zero Sugar, el oso entra en una especie de crisis existencial.

Y ahí aparece Taika Waititi.

El director interpreta al terapeuta que intenta ayudar al protagonista a procesar lo que acaba de descubrir. A partir de ese momento, la campaña abandona el formato de simple comparación de producto y entra en el terreno del storytelling.

El resultado es bastante más interesante.

El sabor deja de ser únicamente un argumento comercial.

Se convierte en el detonante de una historia sobre identidad, expectativas y ruptura con lo establecido.

Además, la canción “I Want to Break Free” de Queen refuerza exactamente esa idea.

No es una elección musical cualquiera.

La letra y el imaginario de la canción funcionan como una extensión del concepto creativo: liberarse de lo que se supone que deberías elegir.

Pepsi no necesita destruir el icono de Coca-Cola

Aquí está, probablemente, la parte más inteligente de la campaña.

Pepsi podría haber atacado directamente a Coca-Cola.

Podría haber comparado precios.

Podría haber mostrado resultados de una cata.

Podría haber construido otro anuncio diciendo que Pepsi sabe mejor.

En cambio, hace algo mucho más sutil.

Se apropia temporalmente de uno de los códigos visuales más reconocibles de su rival.

El oso polar pertenece al imaginario publicitario de Coca-Cola desde hace décadas.

Por eso, cuando aparece en un anuncio de Pepsi, no necesitamos que nadie nos explique quién es.

La marca rival ya está dentro de nuestra cabeza.

Y eso demuestra hasta qué punto funciona una identidad visual potente.

Cuando el rival te presta su reconocimiento

Desde el punto de vista del diseño, aquí hay una lección especialmente interesante.

Una marca fuerte construye códigos que pueden reconocerse incluso cuando no aparece el logotipo.

En este caso, Pepsi puede jugar con el oso polar precisamente porque el público sabe asociarlo con Coca-Cola.

Eso significa que Coca-Cola ha hecho muy bien su trabajo de branding.

Pero también permite que Pepsi utilice ese reconocimiento cultural para construir un mensaje propio.

Es casi como si Pepsi dijera:

“Sí, sabemos perfectamente de quién es este oso. Y precisamente por eso funciona.”

No necesitas explicar el chiste.

El diseño y la memoria de marca hacen el trabajo.

Y después llega el guiño a la cultura pop

La campaña todavía tenía otra carta.

En uno de los momentos finales aparece un guiño a la famosa kiss cam de Coldplay que se convirtió en uno de los fenómenos virales de 2025.

Los dos osos aparecen juntos en la pantalla del evento mientras disfrutan de sus Pepsi Zero Sugar.

De nuevo, Pepsi no necesita explicar demasiado.

Utiliza una referencia cultural reciente que el público reconoce y la incorpora a la historia.

El resultado es una campaña que mezcla:

rivalidad + humor + cultura pop + storytelling + producto.

Y esa combinación es mucho más potente que una simple comparación entre dos refrescos.

¿Qué tiene que ver esto con el diseño de tu marca?

Muchísimo.

Porque detrás de un anuncio aparentemente divertido hay una lección bastante seria sobre identidad visual.

1. Los códigos de marca tienen valor

El oso polar no necesita llevar un logo de Coca-Cola para activar esa asociación.

Eso demuestra la fuerza que puede alcanzar un código visual cuando una marca lo trabaja durante años.

Un logotipo es solo una parte de una identidad.

Los colores, las formas, los personajes, las tipografías, el tono y otros elementos también construyen reconocimiento.

2. Una marca fuerte puede ser reconocida sin mostrar su nombre

Cuanto menos necesita una marca explicar quién es, más sólidos son sus códigos.

Pepsi explota precisamente esa ventaja.

El anuncio puede utilizar un elemento asociado a Coca-Cola porque sabe que el público reconocerá inmediatamente la referencia.

3. La comparación funciona mejor cuando cuenta una historia

Decir “Pepsi sabe mejor” no resulta especialmente novedoso.

Contar la historia de un oso polar que descubre que prefiere Pepsi es otra cosa.

La información es prácticamente la misma.

La diferencia está en cómo la cuentas.

Y ahí es donde entra el diseño publicitario.

¿Es Pepsi la ganadora de esta ronda?

La rivalidad entre Pepsi y Coca-Cola probablemente seguirá dándonos campañas durante muchos años.

Pero este anuncio demuestra algo especialmente interesante.

Pepsi no intenta ganar la batalla únicamente hablando de su producto.

Utiliza los códigos de su rival, recupera una idea histórica como el Pepsi Challenge, incorpora cultura popular y convierte una comparación de sabor en una historia.

Además, la campaña consiguió una fuerte repercusión: BBDO, agencia responsable de la campaña, afirma que “The Choice” generó más de 35.000 millones de impresiones y que el trabajo quedó tercero en el USA Today Super Bowl Ad Meter.

¿Es una genialidad publicitaria?

Probablemente sí.

¿Significa que Coca-Cola ha perdido su posición?

En absoluto.

Y precisamente ahí está lo interesante.

Una buena campaña puede cuestionar un mito durante 60 segundos.

Pero construir una marca que permanezca en la cabeza del consumidor durante décadas requiere mucho más.

El verdadero poder no está en conseguir que hablen de ti una vez.

Está en conseguir que, cuando alguien vea un oso polar, una lata roja o un determinado tono de rojo, sepa exactamente qué marca tiene delante.

Eso es branding.

Y eso también es diseño.