El precio de la RAM y los SSD se dispara por la IA
La inteligencia artificial está cambiando el mundo de la tecnología a una velocidad difícil de seguir.
Cada semana aparecen nuevos modelos, herramientas y servicios capaces de hacer cosas que hace unos años parecían ciencia ficción.
Pero toda esa revolución tiene un coste.
Y esta vez puede que lo notes cuando vayas a comprar RAM o un SSD para tu ordenador.
La expansión de la inteligencia artificial está provocando una enorme demanda de componentes para centros de datos y servidores. Y uno de los mercados que está sintiendo especialmente esta presión es el de la memoria.
La consecuencia ya se está haciendo notar: el precio de la RAM y los SSD está subiendo, y la inteligencia artificial es uno de los factores que está detrás de esta situación.
¿Por qué la IA necesita tanta memoria?
Para entender qué está ocurriendo hay que mirar primero hacia los centros de datos.
Los sistemas de inteligencia artificial necesitan enormes cantidades de recursos para entrenar modelos y, cada vez más, para ejecutar las respuestas de esos modelos.
Ahí entra en juego la memoria.
Uno de los tipos más importantes es la HBM (High Bandwidth Memory), una memoria diseñada para ofrecer un ancho de banda extremadamente elevado y utilizada junto a aceleradores para cargas de trabajo de inteligencia artificial.
La demanda de HBM ha crecido rápidamente a medida que las grandes compañías tecnológicas amplían sus centros de datos.
Pero hay un problema.
La capacidad de fabricación de memoria no es infinita.
Los grandes fabricantes tienen que decidir cómo distribuir su capacidad entre diferentes productos y clientes. Y actualmente, las aplicaciones relacionadas con servidores e inteligencia artificial están ganando cada vez más peso.
TrendForce señala que los fabricantes continúan priorizando aplicaciones de servidor y productos relacionados con IA, lo que reduce la capacidad disponible para determinados productos destinados al mercado de consumo.
De la RAM barata a una nueva etapa de precios
El mercado de la memoria es cíclico.
Durante determinados periodos encontramos RAM y SSD a precios especialmente bajos porque existe exceso de oferta o una demanda más débil.
Eso es precisamente lo que ocurrió durante parte de 2023 y 2024.
Los fabricantes acumulaban inventario y los precios de algunos componentes llegaron a niveles muy atractivos para el consumidor.
Pero el equilibrio comenzó a cambiar.
La recuperación de la demanda, el crecimiento de los centros de datos y la inversión masiva en inteligencia artificial han aumentado la presión sobre la cadena de suministro.
Y cuando la demanda crece más rápido que la capacidad disponible, ocurre lo que suele ocurrir en cualquier mercado:
los precios suben.
2026: la subida llega al ordenador de casa
Durante 2026, la presión sobre el mercado de la memoria se ha mantenido.
TrendForce prevé para el tercer trimestre de 2026 un aumento de entre el 13 % y el 18 % en los precios contractuales de la DRAM convencional, mientras que la NAND Flash podría subir entre un 10 % y un 15 % respecto al trimestre anterior.
Puede parecer simplemente una cifra más del mercado de semiconductores.
Pero la DRAM es la memoria utilizada en la RAM de nuestros ordenadores.
Y la NAND Flash es la tecnología que encontramos en los SSD.
Por tanto, el problema termina llegando hasta productos que compramos directamente.
TrendForce también señala que los fabricantes están destinando capacidad hacia aplicaciones de servidores, mientras que los elevados precios empiezan a limitar la capacidad de compra de los consumidores.
¿Qué tiene que ver esto con tu ordenador?
Mucho más de lo que parece.
Tu ordenador necesita RAM.
Tu portátil también.
Y el SSD donde guardas tus documentos, fotografías, proyectos y juegos utiliza memoria NAND Flash.
Cuando aumenta el coste de estos componentes, los fabricantes tienen varias opciones.
Pueden asumir parte del incremento y reducir sus márgenes.
Pueden modificar las configuraciones de sus productos.
Pueden reducir determinadas capacidades.
O pueden trasladar parte del aumento al precio final.
Y esta última opción es la que puede terminar afectándonos directamente.
Por eso, una subida en el mercado de la memoria puede acabar repercutiendo en ordenadores, portátiles, SSD, smartphones y otros dispositivos electrónicos.
Raspberry Pi ya está sufriendo el problema
Uno de los ejemplos más fáciles de entender es Raspberry Pi.
La compañía ha tenido que aumentar los precios de algunos de sus productos debido al incremento del coste de la memoria LPDDR4.
En febrero de 2026, Raspberry Pi explicó que el coste de algunos componentes de memoria había llegado a multiplicarse por más de dos en un solo trimestre. La empresa también señaló que la presión estaba relacionada con la competencia por la capacidad de fabricación de memoria provocada por la expansión de la infraestructura de IA.
Pero la situación continuó empeorando.
En abril de 2026, Raspberry Pi explicó que el precio de la LPDDR4 utilizada en Raspberry Pi 4 y Raspberry Pi 5 había aumentado siete veces durante el año anterior. La compañía tuvo que aplicar nuevas subidas de precios y ampliar las opciones de memoria para intentar que los usuarios no pagasen por más RAM de la que necesitaban.
Es un ejemplo muy ilustrativo.
El problema empieza en los grandes centros de datos.
Pero termina afectando incluso a dispositivos cuyo principal argumento siempre ha sido precisamente su bajo precio.
¿Por qué la IA tiene tanta influencia?
La inteligencia artificial necesita infraestructura.
Y mucha.
Detrás de cada modelo de IA existen centros de datos llenos de servidores, aceleradores, almacenamiento y memoria.
Además, no solo hay que entrenar los modelos.
Cada vez se ejecutan más servicios de IA de forma constante para generar texto, imágenes, vídeo, código y otro tipo de contenido.
Eso significa que la demanda de infraestructura no desaparece cuando termina el entrenamiento.
Los sistemas necesitan seguir funcionando.
Y necesitan memoria.
Muchísima memoria.
Por eso, la expansión de la IA está cambiando las prioridades de los fabricantes de semiconductores.
¿Seguirán subiendo la RAM y los SSD?
Aquí la respuesta es más complicada.
No necesariamente para siempre.
El mercado de los semiconductores es cíclico y los fabricantes pueden aumentar la capacidad cuando las condiciones económicas justifican nuevas inversiones.
Además, los consumidores y fabricantes de dispositivos tienen un límite.
Si la RAM y los SSD se vuelven demasiado caros, algunas personas retrasarán sus compras, reducirán capacidades o buscarán alternativas.
De hecho, TrendForce ya apunta a una moderación del crecimiento de los precios durante el tercer trimestre de 2026 debido a la debilidad de la demanda de consumo y al elevado nivel de precios alcanzado.
Pero moderar la subida no significa necesariamente que los precios vuelvan inmediatamente a los niveles que vimos durante los años de exceso de oferta.
El mercado ha cambiado.
¿Deberías comprar RAM o SSD ahora?
Si estabas pensando en ampliar tu ordenador, hay una cuestión interesante.
No tiene demasiado sentido comprar componentes que no necesitas simplemente por miedo a que mañana sean más caros.
Pero si sabes que vas a necesitar más RAM o almacenamiento en los próximos meses, conviene al menos vigilar los precios.
Especialmente si hablamos de capacidades concretas o de equipos que utilizan generaciones de memoria que están perdiendo prioridad frente a productos destinados a servidores.
La situación puede cambiar.
Los precios pueden estabilizarse.
Pueden aparecer ofertas.
Pero también pueden continuar aumentando.
Por eso, más que intentar adivinar el mercado, lo importante es saber qué necesitas realmente.
¿Qué podemos aprender de todo esto desde el diseño?
En Lumazaki, esta historia tiene una lectura que va más allá de los componentes y los precios.
También habla de algo que aparece constantemente en diseño:
anticiparse.
Los fabricantes de hardware tienen que decidir hoy dónde invertir su capacidad de producción para responder a la demanda de los próximos años.
Las marcas hacemos algo parecido.
Una identidad visual, una página web o una estrategia de comunicación no deberían construirse pensando únicamente en lo que funciona hoy.
Deberían tener capacidad para evolucionar.
Un logotipo bien diseñado.
Un sistema visual coherente.
Una web preparada para crecer.
Una comunicación capaz de adaptarse a nuevos productos y nuevos públicos.
Todo ello puede ahorrar tiempo, dinero y muchos problemas en el futuro.
Tecnología, diseño y decisiones inteligentes
La inteligencia artificial seguirá transformando el mercado tecnológico.
Probablemente veremos más centros de datos, más servidores, más modelos de IA y más servicios funcionando sobre ellos.
Y todo eso necesita recursos.
Memoria.
Almacenamiento.
Procesadores.
Energía.
Infraestructura.
La tecnología puede avanzar a una velocidad impresionante, pero detrás de cada servicio digital existe una enorme cadena de recursos físicos que hacen posible que funcione.
Y cuando una parte de esa cadena cambia, el efecto termina llegando hasta nosotros.
Esta vez lo estamos viendo en algo tan cotidiano como la memoria de nuestros ordenadores.
La IA está cambiando la tecnología. Y también puede cambiar cuánto nos cuesta ampliarla.
Porque quizá la próxima vez que veas que un módulo de RAM o un SSD cuesta más de lo que esperabas, haya algo mucho más grande detrás de esa subida.
La inteligencia artificial.